La comprensión de un texto académico depende, por un lado, de la forma en la que este está estructurado, y por otro, de la manera en la que el lector interpreta e identifica las ideas principales y las estructuras argumentativas de dicho texto. En cuanto a la forma o estructura que tiene un texto, es importante reconocer que esta proviene de la historia de producción de los tipos de texto a los que pertenece. Ejemplo de lo anterior son los artículos empíricos de producción científica que provienen de las convenciones de las publicaciones mediante las que se socializa el conocimiento.
Las secciones actuales que comprenden un artículo científico forman parte de un género textual que es reconocido social-mente y que nos permite poder pensar de manera colectiva como una comunidad académica que valida lo que es conocimiento compartido y discute las direcciones futuras de un campo disciplinar.
Una de las mayores dificultades que se presentan al momento de comprender textos es la identificación de las ideas principales, más aún, cuando también se deben identificar las ideas secundarias en textos de varios párrafos. Lo ideal es que el lector identifique las ideas principales, las sintetice o las amplíe con sus propios conocimientos, o, bien, emitan una opinión sobre la idea o ideas leídas. A continuación te proponemos la siguiente estrategia para identificar esas ideas en un texto: Con el ejemplo que se registra a continuación, entenderán lo que sugiere la estrategia propuesta:
Ejemplo:
«Uno escribe a partir de una necesidad de comunicación y de comunión con los demás, para denunciar lo que duele y compartir lo que da alegría. Uno escribe contra la propia soledad y la soledad de los otros. Uno supone que la literatura transmite conocimiento y actúa sobre el lenguaje y la conducta de quien recibe el mensaje; que nos ayuda a conocernos mejor para salvarnos juntos. Pero los demás y los otros son términos demasiado vagos; y en tiempos de crisis, tiempos de definición, la ambigüedad puede parecerse demasiado a la mentira. Uno escribe, en realidad, para la gente con cuya suerte, o mala suerte, uno se siente identificado: los malcomidos, los rebeldes y los humillados de esta tierra…»
